Burning Man no es un festival. No es un campamento ni un lugar de vacaciones. Es una experiencia extrema en pleno desierto de Black Rock (Nevada, EEUU) en el que poner a prueba la resistencia física y mental ante todo tipo de adversidades. Aunque no es para todo el mundo, los centenares de obras de arte, la energía de los 70.000 asistentes y su carácter postapocalíptico hacen de este lugar un placer para la vista difícil de comparar con cualquier otro evento de cualquier tipo. ¡Bienvenidos a Black Rock City!