A dos horas en coche desde Melbourne, en el sur de Australia, tiene su hogar el pingüino azul, el más pequeño de todos los que existen en el mundo. Estos animales, que no suelen sobrepasar los 30cm de alto y el kilo de peso, recorren cada día las aguas australianas en busca de comida, y vuelven al anochecer para pasar la noche en tierra ante la atenta (y sigilosa) mirada de decenas de curiosos que no se pueden resistir a sus andares.