Cruzando el lago a los pies del volcán Arenal llegamos hasta Monteverde, al que llaman “el bosque de nubes”. De todos los tipos de bosque que alberga Costa Rica, los bosques nubosos tienen características únicas que les confiere la constante capa de humedad de la que gozan. Hasta este, el de Monteverde, se desplazan miles de personas cada año en busca del quetzal -un ave que rara vez se deja ver- y centenares de otras especies como el colibrí, que forman parte del espectacular conjunto de seres vivos que pueblan esta parte del país.