Ir al monte Fuji no es siempre una apuesta segura, pero cuando parece que tan solo será un paseo entre la niebla aparece la grandiosidad de este volcán sagrado, símbolo de Japón y referencia cultural desde el principio de los tiempos. Estas vistas por encima de las nubes, a más de 3300 metros de altura, han sido sin duda alguna las mejores que hemos tenido desde que empezamos el viaje.