En esta ocasión nos acercamos a Ría Lagartos, un santuario de flamencos, cormoranes, pelícanos y toda clase de aves. En la zona se encuentran los barros que utilizaban los mayas para protegerse del sol, un lugar ideal para probar esta tradición a la que aún a día de hoy algunos lugareños recurren con frecuencia. Y, hablando de mayas, empezamos la visita a emplazamientos mayas en Uxmal, lugar mágico donde los haya. Un pequeño madrugón nos brindó la mayor de las recompensas: verlo solos, con permiso de los mosquitos y las iguanas.