Tras un breve paso por Miami Beach llegamos a La Habana, en Cuba, donde el reloj se paró hace mucho tiempo y la vida pasa a otro ritmo. Aunque algo ha cambiado aquí; las cosas no son lo que eran hace 12 años, cuando vine por última vez. Ni los edificios, ni los comercios, ni la gente. Todo ha cambiado en los últimos dos años sin que el mundo parezca haberse percatado. Esta es la historia de una ciudad incomparable luchando por sobrevivir y por sobreponerse.