Las geishas resisten el paso del tiempo, mantienen una tradición centenaria y son en sí mismas una obra de arte y un artista al mismo tiempo. Pero la de hoy no es una geisha cualquiera. Sayuki es la primera geisha blanca, no asiática, que ha existido en la historia. Y también la única. Apenas ha concedido entrevistas, pero he tenido la ocasión de hablar con ella y observar cómo trabaja junto con sus maiko (aprendices). La experiencia es única y vale la pena escuchar.