En el otro extremo de Australia, enfrente de la ciudad de Perth (una de las ciudades más aisladas del Mundo) y bañada por el Océano Índico, existe una pequeña isla con una población permanente de menos de 100 personas. No son ni sus impresionantes playas ni sus espectaculares lagos de sal los que le han conferido su fama, sino la existencia aquí de un animal que vive exclusivamente aquí: los quokkas, un marsupial al que a menudo se le califica como “el animal más feliz del mundo” por su cara sonriente.