Toda la grandeza de Nueva Zelanda puede verse en un día y desde el aire. Bienvenidos a un espectacular vuelo sobre sus montañas más altas (Mt Cook y Mt Tasman) cubiertas de nieve y decenas de glaciares (incluyendo Franz Josef y Fox). Y, por la noche, nada mejor que ver estrellas desde uno de los mejores lugares del planeta para ver la vía láctea, el observatorio de Tekapo. El Monte Cook, el pico más alto de todo el país, puede verse también desde tierra, siguiendo un camino apto para -casi- todas las condiciones físicas. El final del sendero es la cima de la imponente roca, custodiada por su enorme lago fruto del deshielo del glaciar, en el que se dejan ver algunos trozos de hielo flotando.