Pensar en Panamá significa para la mayoría pensar en su condición de paraíso fiscal, algo que no impide al país tener mucho más que ofrecer. Sirva como ejemplo este contraste: islas casi desiertas, habitadas por una etnia indígena y regidas bajo sus propias leyes, a pocos kilómetros de la ciudad del canal y las empresas offshore. Una ciudad que, por su historia y arquitectura, sorprenderá a más de uno.