De Sevilla se pueden decir muchas cosas, y quizá una de ellas podría ser que es la ciudad más bonita del mundo. Su herencia en forma de arte mudéjar, su luz, sus callejones y su gente adornan una de las ciudades con más historia de España. Si hay algo que no te puedes perder son las casas de la Judería y, sobre todo, los patios andaluces que encontrarás casi tras cada puerta. Una joya interior que muchas veces pasa desapercibida.