Guía para un turismo responsable y sostenible
Viajar con una huella positiva
El turismo actual es capaz de lo mejor y lo peor. Mientras algunos lugares sufren los efectos devastadores del turismo masivo, los cruceros y la gentrificación, otros han visto cómo el turismo positivo está ayudando a conservar ciudades, pueblos, tradiciones y oficios que estaban destinados a desaparecer. Esta es una guía constantemente actualizada para viajar de la mejor manera posible.
Respeto a la vida silvestre: convivir sin explotar
La observación de fauna constituye uno de los principales atractivos del turismo de naturaleza, pero debe realizarse de manera responsable y con información. Aquí tienes unas guías básicas para respetar y contribuir a fortalecer el turismo ético.
Turismo acuático. En muchos lugares del mundo la práctica del cebo turístico o feeding está muy extendida. Sin embargo, está demostrado que altera el comportamiento natural de los animales, genera dependencia alimentaria, modifica sus patrones de migración, alimentación y apareamiento. Infórmate bien antes de nadar con el tiburón ballena, rechaza «perseguir» a los animales para verlos y acepta que la forma ética de verlos es que ellos se acerquen a ti.
Observación responsable. Tanto en el caso anterior como en safaris o actividades de observación de fauna es importante sentirse siempre un invitado y molestar lo menos posible: hablar bajo, no hacer ruidos, apartarse del camino y no hacer movimientos bruscos. El turismo responsable juega un papel vigilante fundamental en zonas con caza furtiva, pero es importante no contribuir al deterioro en la calidad de vida de la fauna salvaje.
Explotación animal. Aunque estemos acostumbrados, algunas cosas normalizadas son tortura, esclavitud y maltrato. Es el caso de los zoos y acuarios (contados ejemplos en el mundo tienen verdadero fin científico y no económico), los paseos a caballo o en carros tirados por animales, o los falsos santuarios que únicamente buscan hacer sentir bien al visitante con nombres engañosos.
El impacto del turismo en comunidades locales
El turismo puede generar desigualdad si los beneficios económicos no llegan a las comunidades anfitrionas. Muchas veces, los turistas consumen productos importados, se alojan en grandes cadenas internacionales y no interactúan con la cultura local, lo que puede llevar a la pérdida de tradiciones y a la explotación laboral.
Prácticas habituales y sus consecuencias
Productos importados
Cuando, como turistas, consumimos sin pensar de dónde viene, estamos dejando el dinero en una cadena de valor que no llega a la comunidad local.
«Primero, yo»
Muchos turistas se olvidan de que en el lugar que visitan viven otras personas y animales, y se comportan como nunca lo harían en casa.
Ridiculización de la cultura local
En el mundo real y en las redes sociales muchos turistas hacen mofa, ridiculizan o tratan con condescendencia aspectos culturales que no comprenden.
Macroturismo
Aunque no todas las cadenas internacionales son iguales, el macroturismo de grandes hoteles, todo-incluidos y cruceros deja un mínimo o nulo impacto positivo en las comunidades locales.
Turismo responsable
Consumo local
Compra directamente a locales, come en restaurantes familiares y elige alojamientos gestionados por personas del lugar
Experiencias culturales respetuosas
Los destinos no tienen que entretenernos, nosotros nos debemos adaptar a ellos.
Muestra interés genuino por las costumbres
Si te enfrentas a algo que te choca, pregunta. Seguro que aprendes algo nuevo y contribuirás al desarrollo y al orgullo de las comunidades por su propia identidad.
Turismo local, comunitario y slow travel
Busca hoteles que se preocupen por incluir a personas locales, que compren en la comunidad y tengan un plan para compensar su impacto (ambiental, social y ecológico) a través de inversiones en la zona.
Nadie es perfecto: ante la duda, investiga
En un mundo que cambia tan rápido, donde cada vez tenemos más información, es importante ser crítico. Yo mismo he hecho cosas que hoy no repetiría.
Esta foto fue tomada en el Elephant Nature Park, de Tailandia. En su momento era uno de los mejores santuarios para elefantes rescatados. Con el paso del tiempo, todos hemos entendido que esos inocentes paseos alimentando a los elefantes, o bañándoles en el río, sobrepasan varias líneas rojas (los auténticos refugios ya no permiten actividades así).
Como nadie es perfecto, es importante no frustrarse y, simplemente, estar siempre informado. Si algo te genera dudas, búscalo en internet o pregunta a expertos.
Lo que un día está bien, al siguiente sabemos que no tanto
Nuestra huella ambiental. Inevitable, sí. Mejorable, también
El turismo genera toneladas de residuos, sobre todo plásticos, y consume grandes cantidades de energía y agua. Además, la presión sobre recursos naturales puede agotar ecosistemas frágiles. De nuevo, la información es poder. Allá vamos:
El transporte. El transporte aéreo es uno de los principales focos de discusión en torno a las emisiones del turismo. Como norma general, para viajes de menos de 800 km, el tren suele ser la mejor opción ambientalmente. En los casos en los que volar sea la única opción, existen programas de compensación de carbono (tienes más información abajo) que permiten invertir en proyectos de reforestación o energías renovables para equilibrar las emisiones generadas por el viaje.
La comida. Aunque pocas veces forma parte de la discusión pública, la industria alimentaria, y en concreto la ganadería, también es una de las principales fuentes de emisiones de metano, que tiene un impacto climático mucho mayor que el CO₂. La producción de carne y productos lácteos puede representar hasta el 45% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Comemos tres veces al día, y poner productos animales en nuestro plato tiene unas consecuencias equivalentes a varios vuelos intercontinentales cada año. Tanto elegir alternativas vegetales como priorizar el transporte sostenible son pasos efectivos para avanzar hacia un estilo de vida más responsable con el clima.
Los deshechos son uno de los principales problemas derivados del turismo, y apenas se habla de ello. En lugares menos desarrollados no existen plantas de tratamiento y reciclaje, por lo que acaban en ríos, playas e, inevitablemente, en el mar. Es un problema muy complejo del que seremos parte, seguro, pero que podemos tratar de reducir. Busca hoteles con certificaciones como Travelife o EarthCheck, que hacen un uso responsable de recursos y tratamiento de residuos, rechaza alimentos en plásticos de un solo uso (en el caso de bebidas, pide que te las sirvan en tu termo o en uno de cristal), rellena tu propia botella allá donde el agua sea potable y lleva productos biodegradables si viajas a entornos sensibles.
Compensación de huella de carbono
Los programas de compensación de huella de carbono existen para equilibrar nuestras emisiones de gases de efecto invernadero invirtiendo en proyectos que absorben o evitan emisiones, como la plantación de árboles o el desarrollo de energías renovables. Todo empieza calculando nuestra huella, habitualmente centrándose en la de nuestro vuelo.
Hay muchos programas de compensación, pero los únicos realmente eficaces son los que, además de plantar/construir/reparar, aseguran su mantenimiento y aportan algo al entorno y las comunidades. Personalmente uso CeroCO2 y MyClimate.